TREBOL DE CUATRO HOJAS

Una idea se me vino a la mente mientras caminaba despacio
Mirando al trébol de cuatro hojas que sostenía en mis manos,
No he dejaba de observarlo desde que lo encontré...
Pero decía, se me vino una idea a la mente...
Aquel día vi sentado en una de las bancas del parque
Como todas las tardes
Al triste y viejo Sebastián, mejor conocido
Como el juglar, no me canso
De escuchar sus historias, se esmera tanto en contarlas
Es como si volviera a vivir lo pasado.
Siempre que lo miro, me saluda calida y educadamente
Tan cordial, tan paternal, que hasta inspira cierta ternura...
En fin...
Yo no soy supersticiosa, pero he llegado
a pensar que cuando depositas toda tu fe,
Tu confianza y todo tu corazón en algo
Tarde o temprano ese anhelo toma forma
Y se hace presente...
Si bien el viejo Sebastián no tiene a nadie en el mundo
A Nadie en la vida, al menos, una plantita como esta
Efigie de buena suerte, pueda hacerle pensar en algo
Hacerle recordar, que por muy remoto que sea
Los tréboles de cuatro hojas existen y es que
Últimamente lo he visto cansado, triste y cabizbajo
Y es que la soledad no es buena compañía y es bueno
Tener a alguien, un amigo, un hermano, un hijo, un amor...
Esa tarde decidí darle el trébol al viejo Sebastián, y sus ojos
Brillaron, su semblante se transformo y una sonrisa tierna
Se dibujo en su rostro apergaminado.
- ¿Dónde lo haz encontrado?. Me dijo y yo le contesté:
- En el parque, cerca de la lomita, ahí donde le gustaba ver como se oculta el sol.
- Nunca te lo he contado hija, pero ese lugar significa mucho para mí, más de lo que tú puedas imaginar...me dijo con nostalgia...
- De verdad? - le pregunté sorprendida.
- Así es...allí fue donde conocí a Sofía...mi único amor.
- Yo creía que su esposa se llamaba...
- Lucía..-se adelantó.- y estás en lo cierto, pero el amor de mi vida tenía otro nombre, Sofía...
- Y su esposa? Que pasó con ella? Le dije...
- Ella se fue, no pudo vivir con la idea de que amaba a otra mujer, ella lo sabía, aún así decidió casarse conmigo, y bueno, yo estaba solo y muy dolido...
- Que pasó con Sofía?
- se la llevaron sus padres muy lejos de aquí, no pudieron soportar que su hija estuviese enamorada de una persona como yo, eran muy ambiciosos y por encima de su pequeña estaban sus propios intereses, que nada tenían que ver con la felicidad de ella. Éramos tan jóvenes los dos...una tarde, un día antes de que se fuera, estuvimos allí, en la lomita, justo donde encontraste el trébol, y nos hicimos una promesa, que pasara lo que pasara, nunca íbamos a dejar de amarnos, que nuestro amor era mas fuerte que la distancia, el tiempo y el olvido, ese día yo había encontrado un trébol de cuatro hojas cerca de la escuela, lo guarde con esmero dentro de una cajita de cristal, para dárselo a ella, sus ojitos brillaron maravillados al contemplarlo. Nos besamos y después de ese momento, jamás la volví a ver, la busqué por cielo, mar y tierra, pero ni rastro de ella...nunca he vuelto a ese lugar...-me dijo el viejo con tristeza...
- De verdad?!
- Así es...y me sorprende tanto ver que lo encontraras justo allí...
- Usted cree que sea casualidad?
- No lo sé hija...pero...quien sabe...la vida es como una caja llena de sorpresas, cosas y sucesos inexplicables...
- Tómelo es suyo...
- Pero tú lo encontraste...
- Si vine hasta acá fue para dárselo a usted. Ande tómelo, no me haga ese desaire...
- Está bien...gracias...y mientras me lo decía, un par de lagrimas salieron de sus ojitos, las cuales quiso dejar desapercibidas al voltear rápidamente hacia otro lado.
Esa tarde me fui a casa, sorprendida por la historia de amor del viejo y sobre todo por el hecho de encontrar algo que significaba mucho para el.
Sebastián, después de mucho tiempo, volvió a aquel lugar, al parque justo al atardecer, y de repente le sorprendió ver a una silueta de pie, contemplando la hermosa puesta de sol, era una figura femenina, de su misma edad, de cabello corto y ligeramente ondulado y mechones plateados...Sebastián se fue acercando poco a poco, sigilosamente ocultandose detras de un arbol, entonces la mujer volteó de súbito...De repente pareció ver en él a alguien familiar, y se le vinieron a la mente, imágenes de antaño, ambos corriendo por el inmenso jardín, ambos bailando a la luz de la luna justo a la orilla de la laguna, su primer beso en el umbral de su casa, entonces regresó de su viaje de recuerdos y vio que el viejo que estaba a su lado sostenía en sus manos un trébol de cuatro hojas...
El la miró sonriendo, y entonces, no le cupo la menor duda...era ella...SOFIA...
- Sofía?!
- Eres tú Sebastián? No lo puedo creer!!
Sus ojos se llenaron de lágrimas y ella fue hacia sus brazos...
- Si, soy yo, Sebastián...!
- Nunca te dejé de amar, nunca, siempre estuviste en mi memoria, en mis pensamientos...aún conservo el trébol que me diste...recuerdas?...le dijo ella entusiasmada...
- Si cariño mío, mi Sofía. Claro que lo recuerdo....Sebastián la abrazó y la beso tiernamente, yo los vi, estaba aquel día en el parque y vi que el viejo iba a ese lugar, lo seguí, quería hacerle compañía y me detuve al ver que conversaba con otra persona, y que ambos se abrazaban efusivamente, asumí entonces de lo que se trataba...
Ahora en mi habitación, en la comodidad de mi cama y observando los rayos de luz de luna que se cuelan por mi ventana pienso:
"No sé si sea el trébol de cuatro hojas, la casualidad o el destino, lo cierto es que...el amor hace milagros...claro, si este es tan verdadero, tan inmenso y sincero como el del viejo Sebastián y su adorada Sofía....".
¿Quien no desearía un amor así?....al menos...yo si
Yuri Joplin
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Luis el vampiro dijo
Que lindo y que tierna historia.Me hace recordar un amor que tuve en mi primer año de secundaria,tendrá unos 13 años,a esa edad que se despierta ese sentimiento tan explosivamente,te imaginaras como lo vería en ese entonces,algo sencillamente hermoso,era estar con ella en la escuela, en el colectivo de estudio(solíamos hacer grupos de estudios y quedabamos en casa de uno de los miembros para estudiar)y cuando no estaba con ella,el teléfono,y cuando no era pensar y soñar con ella.Era tan tierno y lindo ese sentimiento,sentía mi corazón palpitar solo de verla o escucharla sin verla,podía estar hablando con unos amigos y de pronto escucharla a ella conversando con sus amigas lejos y enseguida me estremecía. Muy lindo ese sentimiento de adolecente.
Aun después de tanto tiempo me ocurre que muchas veces recuerdo mis amigos de aquel entonces,y no dejo de recordarla a ella.
solo estuvimos juntos dos cursos,luego sus padres se mudaron a otra provincia y le perdi el rrastro,a esa edad dependiamos de nuestros padres y los amores estaban sujetos a cambios inesperado de los padres.Pero los lindos amores siempre quedan en la memoria a pesar del tiempo trancurrido casi 30 años de eso.
Besos Vampiricos.
3 Junio 2009 | 11:33 PM